Cuando creía que la Buenos Aires me daría todo aquello que necesitaba me equivocaba. Argentina tan solo me muestra los caminos que tengo para ser alcanzar un objetivo, sea la felicidad o no.
La felicidad es un estado intermitente, indefinido e irregular.
La felicidad la buscamos y la deseamos, y la rechazamos.
Un millar de caminos puedo encontrar, y de un millón de modos los puedo bajar.
No pido una señal para escoger, tan solo un destello para saber.
No es sencillo tenerlo todo, y para recoger felicidad, deberás rechazar, escoger y sacrificar.